viernes, 11 de julio de 2014

La búsqueda de lo invisible

Como una única opción, como un no hay vuelta atrás, como un no poder escapar a concentrarme en el fondo más oscuro, en lo que no está todavía, en lo que no aparece, en lo que no se sabe que es, como será, cuando se abrirá. Como la resignación a entender que este camino me lleva al crecimiento de lo mas profundo y al alejamiento de la realidad del cuerpo, cómo mi espíritu crece pero mi cuerpo desvanece, desaparece, se hace cada vez mas menudo, mas invisible, en el mientras que yo voy camino al suelo más profundo de mi, más misterioso, como la ciencia de lo que todavía no existe, como estar todo el tiempo mirando lo que todavía no es luz, lo que todavía no deja de ser sombra. Y cómo no poder hacer otra cosa, como no poder esperar otra cosa, esperar a que la flor de mi centro se abra, alejado del mundo de los otros cuerpos, porque solo con la flor nacida podre nacer a él, aparecer en él, sumergirme en las otras miradas, de cuerpo caliente, de carne latiendo, de sentimientos vívidos, vivos, lejos de ser todo lo que es un fantasma. Ser un fantasma condenado a no poder dejar de serlo hasta que lo oculto aparezca, hasta que el secreto se revele. La espera de lo invisible, la impotencia del invisible, la esperanza por poder hacerme ver algún día. El alma melancólica, el cuerpo desaparecido, el amor en un lugar que no existe. La lucha.

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